miércoles, 17 de mayo de 2017

Vara y su lobby feroz


José Joaquín Rodríguez Lara


Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, ha reiterado su intención de constituir un 'lobby' (un grupo de presión) para que apoye intereses extremeños sobre el ferrocarril y otras vergüenzas patrias. Lo ha dicho en Cáceres, el día 17 de mayo, y ya había dicho lo mismo en Portugal a finales de noviembre del año 2016.

Sendas declaraciones me reafirman en mi creencia de que el mero anuncio de medidas políticas no tiene el porqué causar, por sí mismo, los efectos que se pretenden conseguir. Salvo que lo que se pretenda sea una perfumada lluvia de titulares informativos. 

Me llama la atención que el presidente extremeño anuncie a bombo y platillo, siempre en actos de alta repercusión mediática, la 'constitución' de un 'lobby extremeño'. Los 'lobbies' no son instituciones ni entidades ni tienen personalidad jurídica propia, así que no se 'constituyen'. Los 'lobbies' son grupos de presión que funcionan o no. Si no funcionan, no existen. Y, cuando actúan, lo hacen con tanta firmeza como discreción. El hecho de anunciar su 'constitución', como ha hecho Vara, les aporta ruido y les resta eficacia.

Sorprende que el presidente Vara haya tardado tanto tiempo en darse cuenta de que hay que tener amigos hasta para presionar. El expresidente Ibarra tenía a Guerra, aunque tampoco le daba mucho fruto, y Vara podría tener a ¿Susana?, ¿a Patxi?, ¿a Pedro?... Ante la duda, ha decidido buscar el apoyo de altos ejecutivos de empresas. Extremeños que triunfan, fuera de Extremadura, claro, y que van a tratar a Vara con su propia medicina: ni un no, ni una mala palabra, ni un mal gesto, pero poco, muy poco, casi ningún fruto.

Las personas que integren el pretendido 'lobby' de Vara, apoyaran los intereses extremeños cuando no vayan en contra de sus propios intereses y de los de sus empresas. Vamos, que para semejante viaje no hace falta constituir nada. Basta con una llamada telefónica.

Pero con todo, lo que más sorprende es que Vara anuncie su deseo de constituir un 'lobby' para defender los intereses de Extremadura y se olvide del grupo de presión que los extremeños constituimos en las últimas elecciones generales, en junio de 2016, en las que le dimos al PSOE cuatro hermosos escaños, cuatro, cada uno ocupado por un lobo o una loba parlamentaria.

¿Está más obligado a defender los intereses extremeños el director del diario deportivo Marca, por ser natural de Don Benito, que las dos diputadas y los dos diputados extremeños del PSOE? ¿Tiene más poder 'de presión' el alto ejecutivo de una empresa con sede en Madrid que un diputado socialista en un Congreso gobernado por una derecha sin mayoría absoluta? ¿O es que los parlamentarios extremeños del PSOE se esfuerzan en defender sus intereses, en primer lugar, después los de su partido y facción, luego el de sus electores y, por último, si cabe, apoyan los intereses de la ciudadanía extremeña en general?

Tal vez crea usted que cuatro diputados, cuatro, los cuatro extremeños y del PSOE, dan para poca leche. Pero fíjese usted como ordeña a Rajoy, y por ende a casi todos los españoles, un diputado, sólo uno, que representa a Canarias y que, para más asombro, llegó al escaño en las listas del PSOE. 

Este diputado canario, natural de Caracas para más señas, sí que es un 'lobby' feroz mamando de los Presupuestos Generales del Estado. Como se lo proponga, llevará el AVE hasta las islas Canarias.

martes, 9 de mayo de 2017

-No hay mayor muestra de soberbia 

que hacer alarde de humildad.


Una huerta de la señorita Pepis


José Joaquín Rodríguez Lara


El huerto no es de Renato, es de la señorita Pepis. Todo en él es de juguete. Todo es diminutivo. "Tubito", "plantita", "marquito", "navajita", "olorcito", "calorcito", "pedunculitos", "puñadito", "picaíto", "capitas", "cascaritas", "poquito", "bandejita", "manojito", "ramitas", "esquinita", "nudito", ...
 
Si al menos Renato y su padre, Fernando, además de Jordi, tercer pie del taburete hortícola televisivo, utilizasen la terminación en 'ino', tan característica de Extremadura, el uso intensivo de los diminutivos en este programa de Canal Extremadura sonaría menos artificial y, sobre todo, bastante menos empalagoso.

Extremadura tiene algunas de las huertas más extensas del mundo; están en las vegas de sus ríos, especialmente en las del Guadiana. Por su extensión, las huertas de las vegas extremeñas, con surcos grandes, muy grandes, kilométricos, sólo admiten comparación con cultivos hortícolas como los de California, en Estados Unidos. 

Pero 'El Huerto de Renato' no está diseñado para la explotación del campo extremeño. Es pura distracción. 

Aunque a veces la cámara enfoque a la tierra, 'El Huerto de Renato' es un huerto de tiesto y terraza. Todo en él es reducido, minimalista. Todo menos el diferencial entre el coste -no se escatiman medios- y el valor de la cosecha. Y este desfase, en una región rural, agraria y que malvive del campo, chirría mucho. 

Si los extremeños fuésemos urbanícolas, en vez de campesinos, chocaría menos.

Esto de que la horticultura de ficción sea más rentable que la auténtica es difícil de asumir y de sobrellevar.

Me pregunto si 'El Huerto de Renato' produce algo que se pueda comer. Aunque sea algo 'pequeñito'.

domingo, 7 de mayo de 2017

-En los extremos de la política, 

preocupa muchísimo más la robustez electoral 

del polo opuesto, 

que el descrédito propio entre el electorado.


La mujer que nos bajó del árbol


José Joaquín Rodríguez Lara


Hay tanta madre hoy, 7 de mayo del año 2017, en Facebook que pudiera parecer que sólo nos acordamos de la madre el día que truena la publicidad. 


Pero no es así. 


A la madre la invocamos continuamente. 


'La madre que te parió', decimos para bien y para mal. Con un ¡ay mi madre! mostramos nuestro asombro y nuestro miedo. Y con un ¡madre mía, madre mía!, nuestro alivio. 


La madre es el origen de todo. De todas las batallas y de todas las paces. La madre es el mejor invento de la naturaleza: engendra, cuida, enseña, consuela y lo da todo hasta el final pasando de ser madre a convertirse en abuela. 


Sin madres no existiría el mundo. Y sin abuelas, los seres humanos estaríamos aún encaramados en los árboles.


martes, 25 de abril de 2017

El Altozano de Barcarrota

José Joaquín Rodríguez Lara


El Altozano guarda aún el aroma de las jeringas enhebradas en los juncos, la algarabía de los juegos -el triángulo, la bilarda, la roli, los platillos (nate, zate y colate), los chinches, los bolindres ("Polvorones, Risqueño, polvorones"), las siete y media...-, la voz del vino corriendo de vaso en vaso tras el portalón de El Chupito, la brisa marina del bacalao guillotinado en el comercio de ¿Cuatroojos?, las estremecedoras serenatas, en completa soledad y casi ciegas, de Camilo mientras balanceaba el torso sentado en el umbral de los Sánchez, los gurugú de los pavos de Calvino persiguiendo bichillos por el suelo, la alta letanía de los bachilleres pastoreados por Enrique bajo la superior supervisión de don Hilario, y la fuente, siempre la fuente del Altozano, reina coronada de cántaros y cañas amarillas, midiendo el curso de la vida con su eterno reloj de agua.

 

Si yo, en este momento, ahora mismo, pudiese recuperar aquellas palabras, aquel gesto, aquella mirada y, sobre todo, aquel silencio que me abrasó los labios con el hierro candente de tu nombre...


Te hablé con los ojos mientras te ibas, pero hay tantas cosas que nunca te dije, tantas, que necesitaría otra vida para sacarlas de mí. 


Si pudiera seguir amamantándome en los cuatro caños de la fuente, jugar en los cuatro rincones de la plaza, hacer equilibrios sobre las cuatro barandillas de hierro pulido por las caricias...  Si aún estuviéramos allí...


Inolvidable Altozano de mis ausencias, corazón de mis días, relicario de mi memoria.


viernes, 14 de abril de 2017


La espera



José Joaquín Rodríguez Lara


Noche de Viernes Santo en Salvatierra de los Barros. Ni el aire se mueve. El cielo, de terciopelo negro, le presta su manto a La Soledad. Las estrellas velan en silencio, sin atreverse a mostrar su inquietud con algún parpadeo. Aunque sea leve. En un huerto, como si fuera un monaguillo con matraca, suena un grillo que reta a sus congéneres sin obtener respuesta. Un poco más lejos, un perrillo ladra sin demasiada convicción. Y no hay más. Ni siquiera se ven navajas fugaces abriendo chirlos de luz en la cara del firmamento. Noche de Viernes Santo en Salvatierra de los Barros, noche hundida en el silencio. Se diría que la vida mira al campanario, anhelando el repique de campanas para recuperar el aliento.